miércoles, 8 de mayo de 2013

Blanqueando la realidad



La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados. Groucho Marx




El gobierno de Cristina Fernández lanzó esta tarde un nuevo blanqueo de capitales, el segundo en solo tres años (el último fue en el año 2009). Este blanqueo que se instrumentaría a través de dos instrumentos financieros uno el CEDIN (Certificado de Depósito para el Sector Inmobiliario) que permitiría previo depósito de los dólares sin explicar su origen adquirir estos certificados en  dólares para adquirir un inmueble y el segundo el BADE un bono en dólares que paga el 4% anual con vencimiento en el 2016, que se aplicaría para el financiamiento del plan de inversiones de la empresa petrolera estatizada YPF. El discurso apunta al planteo de permitir al ciudadano incorporar aquellos dólares no declarados o en negro al circuito formal de la economía (se estiman 163.000 millones de dólares fuera del circuito financiero en forma global de los cuales 40.000 millones estarían en cajas de seguridad o en el “colchón”) para apuntalar la construcción que se desplomó luego del fracasado intento de pesificar las operaciones inmobiliarias y el sector energético. Pero la realidad es que el blanqueo tiene por objeto sincerar la incapacidad del Modelo Nacional y Popular de promover la inversión y la incorporación de capitales que permitan no solo recomponer las reservas del Banco Central que solamente en el último año han caído en 10.000 millones de dólares sino también las necesidades de pagar las importaciones fruto del déficit energético que se estiman en 7.000 millones de dólares para este año. En resumen los dólares de la soja ya no son suficientes para pagar la dilapidación de recursos para mantener el gasto del Modelo Nacional y Popular y la financiación mediante la emisión de pesos y del impuesto inflacionario está encontrando su límite en la devaluación del peso frente al dólar, por lo tanto se decide un megablanqueo un piedra libre para que traigan los dólares tan necesarios en la “pesificada” economía argentina, no importa si estos capitales tienen su origen en evasión, narcotráfico etcétera lo importante será que lo traigan, transformando la lucha contra el lavado de dinero y la evasión impositiva en un discurso vacío y obsoleto , así como también la denostación del dólar como refugio de ahorro ya que el blanqueo reconoce implícitamente el fracaso del Modelo Nacional y Popular en promover el ahorro y la inversión en moneda local. El tema es si esto no funciona ¿Cuál es el próximo paso? ¿abrir las cajas de seguridad y confiscar los dólares guardados?, claro nadie se pregunta qué errores se cometieron para hacer que solamente en el último año cayeran los depósitos en dólares un 52% o bien que la Argentina solamente captara menos del 5% de las inversiones en América Latina. Es más fácil recurrir a estas medidas fàciles que afrontar la realidad que se terminó la fiesta del gasto público y hay que pagar la cuenta.

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