El nacionalismo es hambre de poder atemperada por el auto engaño. George Orwell.
El
viernes 20/01/2017 asumió Donald Trump como 45º Presidente de la Democracia
Imperial. Su discurso sintetizado en dos
frases “Make America Great Again” (hacer
a América Grande otra vez) y “América First” (América Primero) son un reflejo
no solo de una visión autocéntrica y proteccionista de la economía sino también
del rechazo al fenómeno de la Globalización, a diferencia de sus de sus antecesores que gobernaron 8
años; Ronald Reagan encontró sentido a su presidencia en el enfrentamiento a la
Unión Soviética y la Revolución Conservadora; Bill Clinton, el primer exponente de la
generación baby boomers, su prioridad era el crecimiento y la salida de la recesión,
que costó la presidencia a Bush padre (recordemos frase campaña “es la economía idiota”) ; George W Bush recién encuentra su mandato “en el combate
al terrorismo” con el atentado a las Twin Towers; y Obama con el famoso “Yes We
Can” de volver a integrar a las minorías asimilando “La Gran Sociedad” de
Lyndon B Johnson. Es decir, si algo que une a todos ellos es que no discutieron el
fenómeno de la globalización y buscaron la forma de mantener la visión de una Democracia Imperial ordenadora
del Mundo aceptando la Globalización y eventualmente el paso a la aceptación del inicio de una nueva era de poder multilateral con nuevos actores como China e India. Trump al contrario, tiene un discurso anti establishment, anti
globalizador y proteccionista emergente del centro de los EEUU que añoran la
economía industrial y exportadora de bienes de la década del cincuenta y
sesenta, la cual se basa en premisas que ya no existen en virtud que:
a) 75 % del PIB lo representan los servicios y
ocupa al 68 % de la población activa.
b) el déficit de la
cuenta corriente, que mide el flujo de bienes, servicios e inversiones hacia y
desde el país, representa un 3,6% del PBI y su principal
financiador es China.
c) la supremacía del
patrón dólar hoy es discutida por el yuan sino también por el fenómeno del
dinero electrónico.
Las ideas de Trump pueden en el mejor de los casos a hundir a Estados Unidos en una nueva recesión y en el peor en una guerra comercial de imprevisibles consecuencias geopolíticas. Lo cual hace suponer que o bien sea un presidente de solo 4 años o
analizando su carácter y personalidad que termine en un impeachment.
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