No es que nosotros
seamos tan buenos, sino que los demás son peores – Gral Juan Domingo Perón – General,
Político, Ex – Presidente Argentino.
En 03/2011 asumió la presidencia de Chile el economista y
empresario Enrique Piñeira como el primer presidente de derecha en ser elegido
democráticamente desde 1958 sucediendo a Michelle Bachelet Jeria e
interrumpiendo 21 años consecutivos de gobierno de la Concertación, coalición
de partidos políticos de izquierda, centroizquierda y centro, su administración
se identificó por su orientación pro empresarial y fue sucedido nuevamente por
la misma candidata que derrotó, la actual presidente Michelle Bachelet Jeria
retomando el signo de centroizquierda que caracterizó a las administraciones
post era Pinochet. En este espejo es lo que en su intimidad se ilusiona la ex
mandataria Cristina Fernández de Kirchner, quien a la luz de las encuestas que
la posiciona primera en las encuestas a Senadora por la Provincia de Buenos
Aires, distrito que reúne 37,01% del total del padrón nacional, se presentaría
como la candidata alternativa a la economía del ajuste del Ing. Mauricio Macri.
El objetivo es, no solo derrotar a los candidatos posibles del PRO en la
Provincia, sino también disciplinar al Partido Justicialista detrás de su
candidatura para intentar el retorno en el 2019 erigiéndose como
la representante de la progresía local contra la coalición conservadora representada
por el PRO-UCR. Claro está que este plan no está exento de riesgos, el
principal son las distintas causas que hoy se tramitan en la justicia por
Lavado de dinero (Hotesur, Los Sauces), Corrupción en la Obra Pública, y la que más teme
Cristina Fernández y su entorno que es la denuncia del Pacto Irán del fallecido
Fiscal Alberto Nisman y la investigación de la propia muerte del fiscal 24 horas previas a su
denuncia del Pacto ante el Congreso de la Nación Argentina el 18 de enero de
2015. Esto explica el discurso de la ex mandataria levantando denuncia de la “prescripción
de su candidatura” o bien de la existencia de un “partido judicial” lo cual no
es más que el miedo real a terminar sus días desfilando por tribunales. En este
marco la respuesta de Mauricio Macri y la gobernadora María E. Vidal es
polarizar con la figura de Cristina Fernández en un juego a tres bandas,
buscando no solo eliminar la posibilidad de un tercer candidato como ser Sergio
Massa u otro Justicialista que levante las banderas de la renovación del
Peronismo sin el kirchnerismo sino también establecer la discusión política en
un marco entre lo nuevo y lo viejo, confiando que hacía Octubre, fecha de las
elecciones parlamentarias, al menos se cuente con signos de reactivación de la
economía y luz de salida de la recesión y franco descenso de la inflación que
se mantiene en dos dígitos hace más de 2 años, el problema es ¿y si gana
Cristina?, dos años es un periodo muy largo ante un peronismo que no se ha
caracterizado por respetar las normas y plazos constitucionales.
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