jueves, 2 de mayo de 2013

Del Frío del Congelamiento al Calor del Infierno.

La economía es la ciencia de cercenar los gastos superfluos. Séneca  (2 AC-65) Filósofo latino

La AFIP anunció con “bombos y platillos” un nuevo record de recaudación en febrero el equivalente a $67.630 millones, sin embargo el superávit fiscal en lo que va del año cayó el 70% y una de las principales causas es el aumento del gasto público que crece a un ritmo del 40% anual, lo cual explica que se haya cerrado el año 2012 con el peor resultado fiscal desde 1996 pasando de un superávit fiscal promedio entre 2003-2011 del 2,3% del PBI a un déficit de -0,5% del PBI. Este deterioro fiscal se está financiando con emisión monetaria (imprimiendo billetes) con un piso mensual de $70.000 millones de pesos (lo que recauda la AFIP en un mes), inundando los bolsillos de los argentinos con pesos que no actúan como reserva de valor, por lo tanto el ciudadano trata de desprenderse de ellos ya sea consumiendo o bien migrando a monedas fuertes (dólar) esto explica la inflación y las presiones devaluatorias. Esto permite inferir que la inflación (aumento del nivel general de precios) tiene dos vertientes, la primera dada por la falta de inversión que se desplomó en la Argentina (en el segundo semestre de 2012 Argentina solo captó el 0,2% de las Inversiones en América Latina, siendo superada incluso por países de economías de menor tamaño como Chile (12%) o Perú (5,55)) y por lo tanto no hay mayor producción de bienes y servicios que respondan al consumo acelerado por la necesidad de convertir en bienes y servicios los pesos desvalorizados y la segunda por la emisión sin respaldo de moneda que afecta la confianza de la población argentina en su propia moneda. Frente al aumento inflacionario la respuesta del Gobierno lo único que sabe aplicar es la política del garrote (Big stick), hay inflación “control de precios”; migran a dólares “cepo cambiario y restricción de sacar dólares en el exterior”, caída del superávit comercial “control de importaciones”. Esta política del garrote o Big Stick lo único que logra es hacer caer la inversión (ni hablar si sumamos la inseguridad jurídica “ese concepto horrible según las autoridades económicas argentinas” fruto de los proyectos para “renovar la justicia” propiciados por la Presidente Cristina Fernández) y achicar la economía que se estanca en un escenario de inflación (sigue con un piso del 20% anual mínimo) y recesión previéndose que la Argentina solo crezca en el 2013 el 2-3% cuando podría estar creciendo al doble de ese número. Se dice que el futuro no está escrito pero un buen ejemplo de las consecuencias de estas malas decisiones económicas está en la República Bolivariana de Venezuela que ha devaluado el bolívar en más del 30% desde Febrero por implementar políticas económicas muy similares a las geniales ideas de nuestras autoridades. La sumatoria de controles sin un plan de estímulo de la inversión solamente puede tener efecto efímero a corto plazo, luego, suele pasar del frío de la recesión al calor de los reclamos de los ciudadanos agobiados por un Estado que no responde.

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