En Economía cuando una variable
económica no se ajusta gradualmente con el tiempo, resultará que llegará el
momento en ésta se ajustará por sí sola y con imprevisibles consecuencias. (Alan
Greenspan, economista estadounidense, ex – presidente de la Reserva Federal de
EEUU).
Ante la posibilidad que el
proceso inflacionario se acelere por encima de 25% anual, un déficit fiscal que
ya asciende a 3 puntos del PBI, y una brecha cambiaria entre el dólar oficial y
el dólar negro o “blue” que apunta a superar el 50%, y sumado el hecho que la
cosecha de soja como consecuencia de la sequía apunta a no poder suplir de las
divisas necesaria como para poder posponer hasta fin de año el sinceramiento de
las variables económicas, se impone la necesidad de realizar el ajuste o
adecuación del Modelo. El tema es cuando, si el oficialismo lo hace antes de
las elecciones de octubre, corre el riesgo de no lograr un resultado electoral
que permita mantener vivo los próximos dos años la idea de la re-reelección,
pero seguir posponiendo el mismo, es acumular más presiones que tarde o
temprano obligaran a las autoridades económicas a enfrentar un escenario de
imprevisibles consecuencias. Un ajuste puede ser gradual o a través de una
terapia de shock aplicando una batería de medidas en forma simultánea, en el
primer ejemplo tenemos la construcción del modelo durante la gestión de Roberto
Lavagna y en el segundo caso los ejemplos de cuando se lanzaron el Plan Austral
o el Plan de Convertibilidad, claro está que ambas experiencias están unidas
por una característica que es la confianza en las autoridades económicas, caso
contrario, la implementación de un enfoque gradual se transforma en una trampa
que lo único que provoca es caer en la segunda opción que inevitablemente
fracasa sin no hay confianza sea o no precedida de un enfoque gradualista. Ante
este dilema se encuentran hoy las autoridades económicas, la pregunta que se
hace la población es; la espera ¿es
estrategia, caso contrario, se les acabaron las ideas o peor tienen una lectura
de la realidad diferente de la de la población?, la respuesta en cada caso
plantea un escenario de menor a mayor gravedad, si la espera es una estrategia
deliberada corre el alto riesgo de recurrir a parches y acumular tensiones que
evidencien el desajuste de las variables económicas perdiendo invariablemente
el apoyo de la población, caso contrario si es por alguna de las otras dos
razones (no saben o la lectura es que no hace falta readecuar el Modelo), el
país se encuentra en una verdadera encrucijada, ya que de la respuesta que se
de ante el desafío de la combinación riesgosa de Inflación, retraso cambiario y
déficit fiscal determinará si el proyecto kirchnerista tiene vida o asistimos
al final del ciclo inaugurado en el año 2003.
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