lunes, 6 de junio de 2016

La conspiración de Francisco


El paso más importante que se ha dado en la causa del progreso humano lo constituye la separación total y definitiva de la Iglesia y del Estado.—D. D. Field.

 
Siendo obispo primado de Argentina Jorge Mario Bergoglio supo mantener una relación fría pero cordial con el entonces Jefe de Gobierno Mauricio Macri. Esta relación no parece ser la misma luego que uno se convirtiera en Papa Francisco y el segundo accediera a la Presidencia de la Nación. Muchos ven el origen de esa relación distante, evidenciada por la fría recepción de la visita de Macri al Vaticano a diferencia de los desfiles de dirigentes opositores en múltiples ocasiones, en el hecho que siendo Jefe de Gobierno Macri no vetó la Unión Civil, que el entonces Jorge Bergoglio consideró la semilla que dio lugar luego a la ley del Matrimonio Igualitario. Pero la realidad es mucho más compleja y estaría dada por el Plan de Francisco de reordenar a América Latina en un bastión de Unidad Socialdemócrata Cristiana contra lo que Francisco considera el Enemigo a combatir que es el Estado Liberal y Secular y su faz económica dada por el Capitalismo. El Plan de Francisco influenciado por la Teología de Liberación y su formación Jesuita, tiene por objetivo que Argentina sea punta de lanza en la resistencia al Capitalismo y al Estado Secular, que Francisco ve como la causa de los males de la humanidad, pobreza, indigencia , aborto y etcétera. Francisco, que en su juventud supo coquetear con el peronismo ortodoxo de Guardia de Hierro, ve que la amenaza liberal y secularizadora está representada por Mauricio Macri y que el peronismo es la herramienta que permitiría asegurar el Estado Corporativo y Cristiano para establecer lo que Francisco sintetiza como “economía con rostro humano” que no es más que un ensayo neo-populista para salvar el fracaso del Socialismo del S. XXI del Foro de San Pablo pero en forma más moderada sin su faz secularizadora.

El candidato de esta alianza entre la Iglesia y el peronismo conservador (lejos del ala izquierda dura) era, y todavía es, Daniel Scioli, la bendición de su candidatura por parte de una ferviente practicante (al revés de su difunto marido) Cristina Elizabet Fernández fue parte de los acuerdos de Santa Marta a cambio de alianza táctica entre Francisco y el Kirchnerismo que hoy contínúa. En esta alianza táctica, es que Francisco promueve que no avancen las causas judiciales contra Cristina Fernández y el despliegue de una política de guerra fría contra la administración de Mauricio Macri a través de:

1)    Movimiento Curas Villeros: Línea dura anti macrista en la Iglesia.

2)    Juan Grabois fundador del Movimiento de Trabajadores Excluidos, abogado católico y titular de la  Confederación de Trabajadores de la Economía Popular.

3)    Kirchnerismo duro: Acuerdo Cristina Elizabet Fernández y Daniel Scioli: ambos con ambiciones para la candidatura presidencial de 2019.

En este marco es que Bergoglio ya tiene un aliado en el ala judicial que es el titular de la Corte Suprema de Justicia Ricardo Lorenzetti que se ve como Presidente de Transición en caso que se produzca turbulencias sociales que obliguen a dimitir a presidente Macri. Algo de esta visión conspirativa ya vislumbra la diputada Elisa Carrio que muchas veces supo anticiparse a los hechos, aunque sus enemigos la tilden de pitonisa.

 

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