viernes, 22 de enero de 2016

Massa en el espejo de Cafiero.


Con el triunfo de Raúl Alfonsín en 1983, Justicialismo habiendo sido derrotado por primera vez en la historia en elecciones democráticas, inicio un proceso de renovación en el cuas se destacaron Antonio Cafiero, Carlos Grosso y Carlos Saúl Menem. Esa Renovación Peronista tuvo como principal objetivo reinventar al Peronismo en un Partido Democrático Moderno que hiciera frente al Tercer Movimiento Histórico que impulsaba el Alfonsinismo y donde una pata peronista era altamente codiciada. En ese marco en peronismo se formó el Frente Renovador Peronista (Cafiero, Grosso, De La Sota, Menem,) que enfrentó y derrotó a Lorenzo Miguel (62 organizaciones) y Herminio Iglesias. El Frente Renovador Peronista tenía como objetivos:

-          devolver al PJ su capacidad electoral.

-        Incorporación de mecanismos democráticos para la selección de candidatos a cargos electivos.

-       Transformar al PJ en un partido profesional y moderno abandonando la idea movimientista.

El Frente Renovador para 1987 ya había controlado el partido y el PJ se aprestaba a tomar el poder ante el deterioro cada vez más pronunciado del Gobierno de Raùl Alfonsín,  al respecto los dos principales líderes de la Renovación Antonio Cafiero (gobernador de la Provincia de Buenos Aires) y Carlos Menem (entonces gob. De la Rioja) desarrollaron dos estrategias bien diferenciadas para lograr la tan ansiada candidatura presidencial; mientras que Antonio Cafiero apostaba a mostrarse como un político socialdemócrata moderno y garante dela Gobernabilidad siendo su punto alto máximo en los sucesos de Semana Santa con el alzamiento carapintada (famosas imágenes de Alfonsin y Cafiero en el Balcón de la Casa Rosada) , Carlos Menem se dedicó a realizar alianzas con los sectores tradicionales desplazados por la Renovación (sindicalismo ortodoxo) y  fustigaría al gobierno en relación con la política económica. El resultado es conocido Menem triunfó en las internas y sepultó el proceso de Renovación. Si bien Cafiero tenía más predicamento en las clases medias, Menem logró no solo sumar al peronismo ortodoxo separado de la conducción sino también a las clases bajas afectadas por la crisis económica. Estos sucesos deberían ser tenidos en cuenta por Sergio Massa que, si bien actúa desde afuera del partido justicialista con el Frente Renovador, su posicionamiento frente al Gobierno de Macri, tiene ciertas semejanzas no solo discursiva respecto a las banderas de la gobernabilidad  sino de acciones (viaje a Davos, apoyo legislativo) para  elevarse como nuevo líder del movimiento peronista, su contractara es Scioli que guarda no solo distancia del Gobierno sino también una posición dura y enfrentada con discursos incendiarios de amenaza de crisis institucional y en alianza con los sectores más duros del sindicalismo y la juventud peronista, hoy dominada por la Cámpora. Massa debe tener presente el papel de Cafiero que de exitoso líder de la Renovación y principal artífice de la derrota de Raùl Alfonsin en 1987 le birló el Poder un Carlos Menem más astuto que supo mantener la distancia con el Gobierno de Raùl Alfonsín.

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