Con el triunfo de Raúl Alfonsín en
1983, Justicialismo habiendo sido derrotado por primera vez en la historia en
elecciones democráticas, inicio un proceso de renovación en el cuas se
destacaron Antonio Cafiero, Carlos Grosso y Carlos Saúl Menem. Esa Renovación
Peronista tuvo como principal objetivo reinventar al Peronismo en un Partido
Democrático Moderno que hiciera frente al Tercer Movimiento Histórico que
impulsaba el Alfonsinismo y donde una pata peronista era altamente codiciada.
En ese marco en peronismo se formó el Frente Renovador Peronista (Cafiero, Grosso,
De La Sota, Menem,) que enfrentó y derrotó a Lorenzo Miguel (62 organizaciones)
y Herminio Iglesias. El Frente Renovador Peronista tenía como objetivos:
-
devolver al PJ su capacidad electoral.
- Incorporación de mecanismos democráticos para la
selección de candidatos a cargos electivos.
- Transformar al PJ en un partido profesional y moderno
abandonando la idea movimientista.
El Frente
Renovador para 1987 ya había controlado el partido y el PJ se aprestaba a tomar
el poder ante el deterioro cada vez más pronunciado del Gobierno de Raùl Alfonsín,
al respecto los dos principales líderes de
la Renovación Antonio Cafiero (gobernador de la Provincia de Buenos Aires) y
Carlos Menem (entonces gob. De la Rioja) desarrollaron dos estrategias bien
diferenciadas para lograr la tan ansiada candidatura presidencial; mientras que
Antonio Cafiero apostaba a mostrarse como un político socialdemócrata moderno y
garante dela Gobernabilidad siendo su punto alto máximo en los sucesos de
Semana Santa con el alzamiento carapintada (famosas imágenes de Alfonsin y
Cafiero en el Balcón de la Casa Rosada) , Carlos Menem se dedicó a realizar
alianzas con los sectores tradicionales desplazados por la Renovación
(sindicalismo ortodoxo) y fustigaría al gobierno
en relación con la política económica. El resultado es conocido Menem triunfó
en las internas y sepultó el proceso de Renovación. Si bien Cafiero tenía más
predicamento en las clases medias, Menem logró no solo sumar al peronismo
ortodoxo separado de la conducción sino también a las clases bajas afectadas
por la crisis económica. Estos sucesos deberían ser tenidos en cuenta por
Sergio Massa que, si bien actúa desde afuera del partido justicialista con el
Frente Renovador, su posicionamiento frente al Gobierno de Macri, tiene ciertas
semejanzas no solo discursiva respecto a las banderas de la gobernabilidad sino de acciones (viaje a Davos, apoyo
legislativo) para elevarse como nuevo líder
del movimiento peronista, su contractara es Scioli que guarda no solo distancia
del Gobierno sino también una posición dura y enfrentada con discursos
incendiarios de amenaza de crisis institucional y en alianza con los sectores más
duros del sindicalismo y la juventud peronista, hoy dominada por la Cámpora.
Massa debe tener presente el papel de Cafiero que de exitoso líder de la
Renovación y principal artífice de la derrota de Raùl Alfonsin en 1987 le birló
el Poder un Carlos Menem más astuto que supo mantener la distancia con el
Gobierno de Raùl Alfonsín.
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