domingo, 9 de febrero de 2014

El Heredero



Nadie cambia, si no siente la necesidad de hacerlo, Henry Ford ((1863 – 1947)  fundador de la compañía Ford Motor Company).



Faltando 22 meses para la finalización del mandato de Cristina Fernández, y en un marco obligado de ajuste del gasto público impostergable por el aumento de la inflación, sin el cual corre serio riesgo que se descontrole la economía, el kirchnerismo se resigna a que Daniel Scioli asome como el heredero de la nueva etapa del justicialismo. Daniel Scioli, quien ha soportado las críticas, el desprecio y lo continuos desplantes del matrimonio presidencial, se prepara para establecer el sciolismo como la nueva cara del Partido Justicialista para sobrevivir al fracaso del Modelo Kirchnerista. Esta nueva etapa buscará, en relaciones externas la vuelta a las relaciones con el Primer Mundo, acercándose a Lula, Bachelet, y lejos de la revolución bolivariana con un relanzamiento de las relaciones con EE.UU y los Organismos Financieros de Crédito y en lo interno volverá a tener protagonismo el Partido Justiicialista y los Gobernadores, relegando a los llamados movimientos sociales y a la Cámpora que se encamina a ser una anécdota como el Grupo Suschi de De La Rúa. Por supuesto que en esta carrera tiene los siguientes riesgos:

  1.  El kirchnerismo duro que todavía no pierde las esperanzas de un candidato propio y apostará a un ballotage, ya que imaginan aun perdiendo conservar un número importante de senadores y diputados. Claro ignoran la historia peronista, las derrotas no se perdonan. 
  2. El massismo que apunta a una gran parte de la clase media como un movimiento superador donde el justicialismo sea una pata más con una estrategia parecida al Frente para la Victoria pero de Centro-Derecha 
  3. Los reclamos de escarmiento de la sociedad para castigar la corrupción kirchnerista, la cual será de imposible cumplimiento por Daniel Scioli ya que es protagonista principal de la década ganada y la prenda de cambio es la inmunidad para los funcionarios que dejarán su cargo (Cristina Fernández de ninguna manera aceptará sufrir el calvario de Carlos Menem). Pero a su favor está el hecho que como siempre en la sociedad argentina, esta variable depende del grado de profundidad de la crisis económica. los argentinos solamente se acuerdan de la corrupción cuando los bolsillos están vacíos.

Todavía queda tiempo para ir madurando el proyecto pero el cambio, para que nada cambie, está en marcha, muchos son los riesgos pero Scioli ha demostrado que con un puñado de consignas vacías y apelando a la buena onda es suficiente para sobrevivir en la convulsionada política argentina.

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