La ambición es el último refugio del
fracaso. Oscar Wilde (1854-1900) Dramaturgo y novelista irlandés.
La Presidente Cristina
Fernández ha inaugurado recientemente lo que sería el penúltimo periodo
legislativo como Presidente de la Nación, más allá que el discurso abundó en autoelogios
a su gestión y estadísticas de dudosa veracidad, se puede verificar que el
Frente para la Victoria con Cristina Fernández a la cabeza ha recuperado la
iniciativa política a partir de transcurrir con relativo éxito uno de los
ajustes más brutales desde el año 2001 para recuperar el equilibrio en las
cuentas públicas y reducir la inflación. El hecho, que no se verifiquen
(afortunadamente) estallidos sociales, es la base sobre la cual el Kirchnerismo
se esperanza en mantener la tranquilidad hasta Marzo periodo en el cual con las
liquidaciones de las retenciones de exportaciones de soja le permitirán mantenerse
hasta el Mundial de fútbol, evento que, conforme a la idiosincrasia argentina,
todo se paralizará a partir que la pelota ruede. Este escenario, de relativa calma cambiaria y con la esperanza de crecer en el segundo semestre de 2014 a un ritmo de 1-2% con una inflación que no supere el 35% anual,
ha insuflado de optimismo a las huestes del Frente para la Victoria para soñar,
en principio, con ser el gran elector del próximo candidato por el Partido
Justicialista, y ¿Por qué no? Una Reforma de la Constitución Nacional que
habilite el tercer mandato de Cristina Fernández, después de todo desde la
oposición no se ve una fuerza política homogénea que concentre un piso del 30%
como posee el Frente para la Victoria y de volver a crecer en el 2015 al ritmo
del 4-5% anual sería motivo suficiente para reinstalar la candidatura de Cristina
Fernández.. No es descabellado imaginar dicho escenario, una oposición que no encuentra
un candidato que reúna las fuerzas antiperonistas y el justicialismo dividido
entre Scioli y Massa ambos candidatos que no traspasan la General Paz, la única
fuerza con presencia territorial a nivel nacional y coherencia ideológica en
cada uno de los territorios de nuestro país es el Frente para la Victoria, lo
cual le brinda una ventaja que hará valer ya sea para imponer una suerte de
Reforma de la Constitución o para establecer su candidato. El talón de Aquiles es
la inflación que no permite financiar con emisión la expansión del gasto público
que requiere la estructura clientelista del Frente para la Victoria, por ello
la necesidad de un acuerdo con el Club de París para poder volver al
endeudamiento externo, después de todo la madre de todas las batallas se dará
en el segundo semestre de 2014.
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