sábado, 1 de febrero de 2014

Quién siembra vientos, cosecha tempestades.



Sería una necedad pretender que el pueblo no puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe y paga las consecuencias; pero comparados con los errores que han sido cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de importancia. John Calvin Coolidge (1872 - 1933) trigésimo Presidente de los Estados Unidos.


La República Argentina habiendo transcurrido 10 años del ciclo inaugurado en el año 2003, se encuentra sufriendo tensiones económicas cuyas características nos transportan a un pasado que se creía superado. Luego de 2 hiperinflaciones, se suponía que la sociedad argentina había aprendido la lección que el impuesto inflacionario alimentado por la fiesta de la emisión monetaria sin respaldo era un camino de ida cuyas consecuencias negativas a mediano plazo son difíciles de revertir no sin consecuencias. Pero parece que los argentinos volvemos a caer en los mismos errores, creyendo que inventamos la rueda o que descubrimos la cuadratura del círculo. Nos quisieron convencer (y muchos compraron ese discurso) que la inflación era buena dado que era resultante del crecimiento de la demanda a mayor velocidad que la oferta debido a la fortaleza de la economía y la ignoramos primero subestimándola, luego destruyendo el sistema estadístico nacional y ahora cuando amenaza a llegar al 40% anual (cuando la media en el mundo en vías de desarrollo no supera el digito), nos damos cuenta que los muertos que matamos gozan de buena salud y no es casualidad. El aumento del nivel general de precios no es una consecuencia no deseada del Modelo sino que fue buscada o al menos provocada para que funcionara el Modelo Nacional y Popular, ante un crecimiento monstruoso del gasto público y de los subsidios estatales, y agotadas las cajas (Soja, AFJPs, ANSeS, Reservas del Banco Central) y un déficit que asciende a $100.000 millones de pesos se recurrió a la emisión monetaria, la lógica era (avalada por un 54% de los votos en las elecciones Presidenciales de Octubre de 2011) expansión monetaria, aumento de salarios y por lo tanto de la demanda, mayor consumo, mayor recaudación por IVA, de forma tal que la emisión de pesos y la inflación constituían las bases de un circulo virtuoso pero como toda droga que al principio brinda una sensación de alegría, pasado el efecto tiene sus consecuencias y la misma es la destrucción del signo monetario ¿quién ahorra en una moneda que no tiene respaldo? Y como en el cuento del Rey Desnudo se descubrió la desnudez del Modelo y aumentó la demanda de dólares pero la alcancía del Banco Central no es suficiente y ahora rogamos que la Cosecha de Soja nos salve antes que se siga devaluando el Peso Argentino (moneda débil) frente al Dólar (moneda de ahorro) pero la principal causa de la inflación, el déficit fiscal que obliga a emitir pesos sin respaldo sigue sin ajustarse, claro, es difícil afrontar la decisión de desarmar toda una estructura e subsidios que son la base del Modelo Clientelar Kirchnerista, Cristina quiere ser Luis XV no María Antonieta.

No hay comentarios:

Publicar un comentario