Sería una necedad pretender que el pueblo no
puede cometer errores políticos. Puede cometerlos, y graves. El pueblo lo sabe
y paga las consecuencias; pero comparados con los errores que han sido
cometidos por cualquier género de autocracia, estos otros carecen de
importancia. John Calvin Coolidge (1872 - 1933) trigésimo Presidente de los
Estados Unidos.
La República Argentina habiendo transcurrido 10
años del ciclo inaugurado en el año 2003, se encuentra sufriendo tensiones económicas
cuyas características nos transportan a un pasado que se creía superado. Luego
de 2 hiperinflaciones, se suponía que la sociedad argentina había aprendido la
lección que el impuesto inflacionario alimentado por la fiesta de la emisión monetaria
sin respaldo era un camino de ida cuyas consecuencias negativas a mediano plazo
son difíciles de revertir no sin consecuencias. Pero parece que los argentinos
volvemos a caer en los mismos errores, creyendo que inventamos la rueda o que
descubrimos la cuadratura del círculo. Nos quisieron convencer (y muchos
compraron ese discurso) que la inflación era buena dado que era resultante del
crecimiento de la demanda a mayor velocidad que la oferta debido a la fortaleza
de la economía y la ignoramos primero subestimándola, luego destruyendo el
sistema estadístico nacional y ahora cuando amenaza a llegar al 40% anual
(cuando la media en el mundo en vías de desarrollo no supera el digito), nos
damos cuenta que los muertos que matamos gozan de buena salud y no es casualidad.
El aumento del nivel general de precios no es una consecuencia no deseada del Modelo
sino que fue buscada o al menos provocada para que funcionara el Modelo
Nacional y Popular, ante un crecimiento monstruoso del gasto público y de los
subsidios estatales, y agotadas las cajas (Soja, AFJPs, ANSeS, Reservas del Banco
Central) y un déficit que asciende a $100.000 millones de pesos se recurrió a
la emisión monetaria, la lógica era (avalada por un 54% de los votos en las
elecciones Presidenciales de Octubre de 2011) expansión monetaria, aumento de
salarios y por lo tanto de la demanda, mayor consumo, mayor recaudación por IVA,
de forma tal que la emisión de pesos y la inflación constituían las bases de un
circulo virtuoso pero como toda droga que al principio brinda una sensación de alegría,
pasado el efecto tiene sus consecuencias y la misma es la destrucción del signo
monetario ¿quién ahorra en una moneda que no tiene respaldo? Y como en el
cuento del Rey Desnudo se descubrió la desnudez del Modelo y aumentó la demanda
de dólares pero la alcancía del Banco Central no es suficiente y ahora rogamos
que la Cosecha de Soja nos salve antes que se siga devaluando el Peso Argentino
(moneda débil) frente al Dólar (moneda de ahorro) pero la principal causa de la
inflación, el déficit fiscal que obliga a emitir pesos sin respaldo sigue sin
ajustarse, claro, es difícil afrontar la decisión de desarmar toda una
estructura e subsidios que son la base del Modelo Clientelar Kirchnerista, Cristina
quiere ser Luis XV no María Antonieta.
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