La
política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico
falso y aplicar después los remedios equivocados. Groucho Marx
Ante un cuadro de caída del consumo, aumento de las
expectativas inflacionarias y caída de reservas en dólares que respaldan el
peso argentino, las autoridades económicas han sacado otro conejo de la galera
en un intento de revertir la desconfianza en el peso argentino con la creación
del Certificado para la Inversión (CEDIN). En un principio el CEDIN tendría por
objetivo el blanqueo de capitales no declarados para revertir la caída del
mercado inmobiliario como consecuencia de la virtual prohibición de compra y
venta de dólares, y reforzar indirectamente las reservas en dólares del Banco
Central que se encuentra en camino de una crisis de Balanza de Pagos, ya que se
fugan de la economía argentina 1000 millones de dólares mensuales. A estos
objetivos la Secretaría de Comercio, a cargo del Sr. Guillermo Moreno, que se
ha transformado en una especie de Ministerio de Economía en las sombras,
pretende adicionarle el objetivo de incrementar el consumo a través de la
transformación del CEDIN en una cuasimoneda convertible en dólares cuya emisión
no estimule la inflación ya bastante afectada por la emisión descontrolada de
pesos argentinos. Esto se lograría a través de la autorización de
comercialización del CEDIN en el mercado secundario y su transferencia sin
necesidad de registrarla en el Banco Central y permitiendo a su vez la
adquisición con este título cualquier tipo de artículo no solo inmuebles. En
teoría esto transformaría en el CEDIN en una especie de cuasimoneda respaldada
por los dólares depositados en el Banco Central del Titular inicial cuyo fin
primario era el blanqueo de capitales no declarados, ¿en que momento se podría
solicitar los dólares? En el momento aquel que un titular reclame los dólares
por haberlos recibido por el traslado del dominio de un inmueble o por
construcción, ampliación o refacción de inmuebles, en el medio podría ser toda
clase de transacciones comerciales. Esta idea de la existencia de una moneda
inconvertible (peso argentino) y una cuasimoneda (por ahora no se permite el
ahorro en CEDINES) convertible en dólares es una idea importada de CUBA, donde
actualmente existen dos monedas el “peso nacional” (CUP) y el “peso
convertible” (CUC) cuyo origen estuvo motivado en la por la fuerte depreciación
de peso y la autorización de la circulación del dólar de EEUU. Sin embargo las
autoridades económicas argentinas no previeron que por ejemplo en CUBA se
planifica terminar con la dualidad monetaria debido a las distorsiones en la
contabilidad fiscal y en la política monetaria que ello acarrea como ser:
- Distorsión de los costos de exportaciones.
- Dèficit de la balanza comercial por sobrevaloración de las exportaciones y reducción del valor de las importaciones.
- Salarios y pensiones se abonan en CUP mientras que las compras que hace la población en el mercado informal se pagan con CUC.
En
conclusión la introducción de un sistema bimonetario en forma no oficial, es
una alquimia económica que redundará en el empeoramiento del proceso
inflacionario porque acelerará la depreciación del peso, aumento de las
presiones para la devaluación del peso y una tendencia creciente para adquirir
CEDINES con pesos que desembocará en la existencia de un tercer mercado
cambiario (cotización CEDIN / PESOS) con las distorsiones que ello implica en
materia monetaria y fiscal ya que no transcurriría mucho tiempo en que se
soliciten autorizar la exhibición de precios en CEDINES. Un espejismo de
consumo que tendrá su fracaso asegurado sino se corrigen las verdaderas causas
de la depreciación del peso argentino que está en los desquicios fiscales del
Modelo Kirchnerista.
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