jueves, 28 de febrero de 2013

El Proyecto Nacional

            La salud del pueblo está en la supremacía de la ley. Cicerón (106 AC-43 AC) Escritor, orador y político romano.

           Algunos presuponen que la Presidente Cristina Fernández ha abandonado la idea de un tercer mandato. Nada hace pensar que esto sea así y sería como mínimo ingenuo afirmar tal cosa, ya que una pauta de lo que nos depara el futuro se puede observar en la aprobación del Memorándum de entendimiento con IRAN por el Congreso Nacional, la cual en cierta medida sirve como prueba de ensayo cuando se intente la Reforma de la Constitución, ¿en cual aspecto?, en el hecho de ver cómo reacciona la población y la oposición frente a la fuerza de los hechos de imponer una Norma o Ley cuya constitucionalidad es por lo menos discutible. El plan, que no quiere decir que se lleve a cabo, pero es una hipótesis manejada por los Think Tank del gobierno, consiste en reflotar el proyecto de ley que en 1993 elaboró el fallecido senador por la U.C.D (y luego menemizado) Francisco Durañona y Vedia como una herramienta para presionar a la U.C.R y forzar la reforma de la constitución que posibilitara la reelección del entonces presidente Carlos Menem. Dicho proyecto planteaba una virtual reducción de los votos necesarios para aprobar la ley declarativa de la necesidad de reforma de la Constitución Nacional en la Cámara de Diputados, proponiendo que los dos tercios requeridos por la Constitución fuesen considerados sobre los miembros presentes en el cuerpo si éstos lograban quórum para sesionar. Esta postura se justificaba “por la analogía con los preceptos previstos en la Constitución para el trámite de las leyes y con las interpretaciones de la Corte Suprema de los Estados Unidos respecto de un texto similar a nuestro artículo 30”. La forzada interpretación de la normativa constitucional sería acompañada con la amenaza de un plebiscito de forma tal de atraer a la oposición a la mesa de negociaciones, como antecedente recordemos que en 1949 la reforma que posibilitó la reelección del general Juan Domingo Perón fue con los 2/3 de los presente. Como dijo un conspicuo dirigente oficialista “Esta todo permitido todo lo que no está prohibido”. ¿Pero es esto factible?, ciertamente, si hacemos una abstracción de la situación encontramos ciertos paralelismos con el escenario de 1993:
1)      Un oficialismo que puede reunir quórum propio tanto en Diputados como en Senadores.
2)      Una oposición diezmada sin un líder que emerja para aglutinar la oposición a la iniciativa.
3)      Sectores de la oposición dispuestas a negociar ejemplo: Corriente radical de Moreu.
4)      No hace falta un plebiscito ya que la administración será plebiscitada en las elecciones parlamentarias de Octubre.
No obstante lo mencionado en el párrafo anterior, si hay una diferencia y esta en el hecho que en 1993 era el momento de apogeo de la Convertibilidad y el Menemismo dominaba el escenario y era su primer mandato, ahora estamos transitando el tercer ciclo del kirchnerismo y hay un desgaste mayor de la figura presidencial. No obstante ello, ante una situación de total ausencia de una oposición creativa, audaz y homogénea no se puede descartar que en las elecciones parlamentarias de Octubre el oficialismo no sea capaz de ganar aunque sea ajustadamente en la Provincia de Buenos Aires y a nivel país, y por lo tanto tener las condiciones políticas a favor para declarar la necesidad de una reforma de la Constitución. Tal vez las únicas barreras sean o bien un deterioro de la economía que obligue a resignar las iniciativas reformas o bien un recurso de inconstitucionalidad ante la Corte Suprema de Justicia, a esto apunta la nueva consigna de “democratizar la justicia”. Todo sirve para el "Proyecto Nacional" como señalan funcionarios oficialistas, lástima que no necesariamente el mismo involucra un "Proyecto de Nación" plural y democrático.

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