miércoles, 20 de febrero de 2013

El Crecimiento menos deseado.



Si una sociedad libre no puede ayudar a sus muchos pobres, tampoco podrá salvar a sus pocos ricos. John Fitzgerald Kennedy (1917 – 1963), trigésimo quinto presidente de los Estados Unidos.

La República Argentina a pesar de haber crecido los últimos 9 años en forma ininterrumpida (si tomamos como válidas las estadísticas del Indec que señala un crecimiento de 1 punto en la crisis del 2009 aunque para fuentes independientes ese año la economía cayó un 2%), no ha acompañado dicho crecimiento con un desarrollo social orientado a la eliminación de los asentamientos precarios localmente denominados “villas miserias”. Un estudio de la Universidad Nacional de General Sarmiento (UNGS) indica que en la República Argentina hay más de 2 millones de personas que viven en las llamadas “villas miserias” de Buenos Aires de las cuales 819 se localizan en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), que incluye 23 villas en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, esto no es un fenómeno exclusivo del Área Metropolitana de Buenos Aires, si bien es donde se registra el crecimiento más explosivo ya que hasta el 2011 estimaciones indican que los habitantes en estos asentamientos crecieron un 75% frente a un crecimiento demográfico de 7-8%, sino que también es un fenómeno que se extiende en el interior, caso de gran Córdoba que registra más de 130 asentamientos, Ciudad de Rosario donde habitan no menos de 25.000 familias o Mendoza donde suman 55.000 familias. En el caso de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el distrito que goza de un PBI por habitante de más de 12.000 dólares (la segunda ciudad de América Latina)  sin embargo registra un crecimiento de las villas miserias de más del 50% donde viven (cifras del 2011) 163.587 personas distribuidas en 40.000 viviendas, si vamos a la Provincia de Buenos Aires, La Matanza concentra la mayor cantidad de población en este tipo de asentamientos con 140.000 habitantes, Quilmes 120.000 habitantes San Martín 81.000 habitantes, por nombrar los partidos de mayor densidad demográfica, todo esto redunda a nivel país con un resultado que el 25,4% de los hogares argentinos, unas 3.000.000 de personas posee algún tipo de déficit de vivienda, mientras que en el Censo del 2001 era del 30%. La contundencia de las cifras hace imperioso que se revisen las políticas de desarrollo y los mecanismos de redistribución de los ingresos, iniciativas como el caso de PROCREAR son muy importantes pero no es suficiente en virtud que la mayor parte del crédito hipotecario se destina a clase media que alquila, hace falta una verdadera política nacional de combate de la indigencia e integración a la comunidad de estos asentamientos brindando los servicios de salud y seguridad y dejar de lado política demagogas como la colocación de una boca de subte, adicionalmente cabe mencionar que en el año 2012  de cada $100 que la Nación presupuestó para urbanizar villas , solamente hasta Octubre del año pasado se ejecutaron $60. Por negligencia o en forma deliberada favorecer el desarrollo de asentamientos precarios es la puerta para el aumento de la delincuencia y el desarrollo del narcotráfico, el fenómeno de la favelización de nuestra población es una realidad. No es poco.

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