El
Presidente Hugo Chávez Frías fue electo por un poco más del 54% de los
votos para su tercer período presidencial desde la reforma
constitucional del año 2000 que estableció la República Bolivariana de
Venezuela, estas elecciones lo encuentran asumiendo con una victoria
importante con más de 10 puntos de diferencia pero con grandes desafíos
frente al próximo período de seis años, dada la fatiga de la economía
venezolana que se encuentra aquejada por diversos signos de agotamiento;
devaluación del bolívar y estricto control cambiario, inflación del 25%
a pesar del control de precios, escasez de alimentos (en un país que
importa el 70% de los alimentos que consume), y con una estructura
económica que no se ha diversificado a pesar de 10 años de revolución
bolivariana ya que la maraña de subsidios, que representan una pesada
carga fiscal para el Estado, siguen dependiendo de las exportaciones
petroleras que genera más del 90 por ciento de los ingresos en dólares
del país. Sin embargo a pesar de estos problemas la mitad del pueblo
venezolano que de alguna manera o bien vive del Estado o ha podido salir
de la pobreza gracias a las misiones bolivarianas (programa de
asistencia social para las poblaciones de menores recursos) ratificaron
su liderazgo en una elección donde emerge un país prácticamente partido
en dos mitades, lo cual representa un escenario nuevo para el Presidente
caribeño dado que nunca antes gobernó con una oposición unificada y que
aparentemente ejercerá el control dentro de las reglas regidas por la
Constitución Bolivariana de Venezuela, la pregunta que caben hacerse son
varias, desde la oposición ¿mantendrá la conducta y la pelea dentro de
las reglas establecidas?, ¿se mantendrá unida?, difícil dado que detrás
del candidato derrotado convivían posiciones de centro hasta la extrema
derecha, para el oficialismo chavista, ¿se atreverá a ignorar que casi
el 45% de la población no está de acuerdo con la profundización de la
construcción del socialismo del siglo XXI?, ¿aceptará Chávez una
oposición orgánica que se apresta a impedir la profundización de las
llamadas reformas socialistas pendientes?. La actual elección de
Venezuela puede ser un buen espejo de la argentina ya que esta elección o
bien puede ser el punto de partida para la construcción de una
convivencia democrática donde la mayoría respete a la minoría y esta
canalice la discusión dentro del juego democrático o bien el principio
de la división venezolana que desemboque en una virtual partición de la
sociedad entre dos bandos que buscan un modelo de organización de la
sociedad diferente y cuyas diferencias solamente pueden ser conciliadas
mediante la violencia y la lucha armada.
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