sábado, 29 de diciembre de 2012

¿Los Argentinos queremos un Estado Soviético?

El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual. Mijail Bakunin (1814-1876) Revolucionario ruso.


En una encuesta realizada por el Estudio Ipsos Mora y Araujo reveló que los argentinos consideran que el Estado debería tener bajo su órbita, adicionalmente a los servicios comprendidos en la concepción del Estado Moderno (justicia, salud y educación);
  1. Los llamados Servicios Públicos (luz, gas y electricidad) (85% de los encuestados).
  2. Las compañías petroleras (84% de los encuestados).
  3. El Sistema Nacional de Transporte (75% de los encuestados).
  4. Las Empresas Productoras de Alimentos Masivos (53% de los encuestados).
Conforme a este pensamiento preponderante, la ciudadanía (o al menos una gran parte de ella) ha apoyado la estatización de las AFJPs, Correo Argentino, Aerolíneas Argentinas, YPF S.A, Aguas Argentinas, y la participación del Estado en otras 30 empresas. Se podría pensar que lo anterior, solamente se limita al aspecto económico pero elementos como la influencia creciente del Estado en los medios visuales y gráficos que ha permitido la conformación de un enorme Multimedios Estatal, y medidas que afectan directamente las libertades individuales como ser el control de la AFIP sobre las compras y ventas de divisas (no solo dólares) y la disponibilidad de las mismas, permitiría suponer que los argentinos se sienten cómodos con un Estado de tipo soviético que se constituya en el principal empleador (Entre los años 1997 y 2011 la cantidad de empleados en el sector público nacional pasó de 720 mil a 1,5 millón, es decir una tasa de crecimiento promedio de 5% por año, en tanto la población total del país creció a razón del 1% anual, con lo cual “la tendencia de largo plazo es que el empleo público crece 5 veces más que la población total”); centralizador de los recursos del país (a través de sucesivas reformas a la Ley 23.548 de Coparticipación Federal las Provincias resignaron en favor del Estado Nacional la suma de $150.000 millones de pesos), y en el agente regulador que decide, cuanto, cuando y como se exportan e importan productos en el país. Claro, está que la contracara a este Estado Paternal que ambicionan los argentinos, es que tal como en la época de la extinta Unión Soviética, no solo hemos resignado grados de libertad individual, sino que tampoco se reciben salud, justicia y educación acorde a los niveles que cuesta su financiamiento ejemplo; Un trabajador asalariado formal en la Argentina que tenga un ingreso neto de bolsillo de $ 6045 por mes debería trabajar 171 días para pagar todos los impuestos que los diferentes niveles de la administración le cobran, nacionales, provinciales y municipales ya que la presión impositiva es tal que la Argentina, con una carga de impuestos del 46% sobre el salario promedio de un trabajador está por encima de Italia, Francia y Finlandia, todos con 43% y muy por sobre lo que imponen países como México (20%), Estados Unidos (27%) o Suiza (29%). A lo anterior, cabe mencionar, que de a poco nos parece cada vez más normales medidas que atentan a las libertades individuales (ejemplo la violación del secreto fiscal), y la falta de información de cuanto y como gasta los recursos públicos (desde Diciembre de 2011 el Estado no brinda detalles en que y como se gasta el presupuesto a lo que se suma la manipulación de las cifras del INDEC). En conclusión los argentinos pagamos impuestos del Primer Mundo pero cabe preguntarse ¿recibimos servicios acorde a los que nos cuestan? Y principalmente, ¿cuáles son los límites del Estado que estamos los argentinos dispuestos a tolerar resignando las libertades ciudadanas, plasmadas en nuestra Constitución?.

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