A
los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido...y por las
mismas razones. (George Bernad Shaw, escritor irlandés, ganador del
Premio Nobel de literatura en 1925).
La Ley de
Coparticipación Federal que rige nuestro país debió haber sido
actualizada en el año 1996, no obstante ello y pese a que en el discurso
de todas las administraciones elegidas desde entonces se proclama que
van a defender el “verdadero federalismo” discutiendo una nueva Ley de
Coparticipación que les devuelva a las provincias su autonomía
presupuestaria, la realidad es que al asumir se olvidan rápidamente de
las promesas de campaña. Asimismo, ha avanzado el centralismo de los
recursos fiscales en cabeza del Estado Nacional de tal manera que
actualmente un estudio del economista Juan José Llach estimó que en la
recaudación del total de recursos públicos realizada en 2011, al Gobierno federal le correspondió el 84,4 por ciento,
mientras que al conjunto de las provincias un 14,2 por ciento y a los
municipios, un 1,4 por ciento. Si esta centralización de los recursos se
tradujeran al menos en servicios e infraestructura para el desarrollo
de las economías regionales, atenuaría tamaño desequilibrio pero
ciertamente este no es el caso, al contrario, las economías regionales
mantienen desequilibrios históricos y sociales que perduran a pesar del
sacrificio de recursos en pos del Estado Nacional, este déficit, por
ejemplo, en las economías como la del NOA y el NEA, se puede dimensionar
a partir de un solo dato: el costo flete desde el puerto de la Ciudad
de Buenos Aires a Shangai o a Róterdam es de 2.000 dólares (unos 9.000 o
10.000 pesos), mientras que el valor del flete de una provincia
argentina más allá de los 800 kilómetros, asciende a unos 12.000 pesos
para llegar a Buenos Aires, sin mencionar que en los últimos 10 años no
se ha desarrollado ni una ruta ó línea ferroviaria que permita una mayor
integración del país. Esta injusta distribución de los recursos
fiscales se exacerbó durante el gobierno de Cristina Fernández, (es
irónico pensar que quién gusta de vociferar su admiración por los
caudillos federales como Dorrego, Quiroga o Rosas, se comporte como la
mejor aprendiz de Bernardino Rivadavia), ya que la voracidad de la
Administración Nacional a costa de la Provincias, ha llevado a una
situación que ha obligado a que tres provincias (Córdoba, Santa Fe y
Corriente), se decidieran a demandar ante la Corte de Justicia por el
esquema de reparto que aplica el gobierno nacional, San Luis fue la
iniciadora, a las cuales se puede sumar la Provincia de Buenos Aires
donde hay una fuerte presión para que la provincia renuncie al Pacto
Fiscal firmado con la Nación en 1992. La centralización de recursos
mencionada no es casualidad, responde a un esquema de poder que gusta de
aplicar el ahogo fiscal y financiero como una forma de sofocar
cualquier independencia de criterio de las administraciones
provinciales, basta ver los debates de las corrientes de pensamiento que
apoyan a la Presidente en Carta Abierta, que promueven a través de la
Reforma de la Constitución la modificación del artículo 124 de la
Constitución Nacional que establece que "corresponde a las provincias el
dominio originario de los recursos naturales existentes en sus
territorios", argumentando un discurso demagogo de la “universalización
de los recursos”, cuando lo que se busca es asegurar una nueva fuente de
recursos que no sea compartida por el Estado Nacional con las
provincias. Sería interesante que los argentinos revisemos nuestro
concepto de Federalismo, no sea que en un futuro no muy lejano
situaciones como la de Cataluña, donde el rechazo a discutir la
autonomía fiscal, hacen soplar fuerte los vientos de secesión que
podrían llevar a Cataluña a convertirse en un nuevo Estado europeo,
puedan ser una realidad en nuestro país como consecuencia de un
Federalismo que se verifica solamente en los discursos de los políticos
que supimos conseguir.
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