sábado, 29 de diciembre de 2012

El Unitarismo de Cristina

A los políticos y a los pañales hay que cambiarlos seguido...y por las mismas razones. (George Bernad Shaw, escritor irlandés, ganador del Premio Nobel de literatura en 1925).
 
La Ley de Coparticipación Federal que rige nuestro país debió haber sido actualizada en el año 1996, no obstante ello y pese a que en el discurso de todas las administraciones elegidas desde entonces se proclama que van a defender el “verdadero federalismo” discutiendo una nueva Ley de Coparticipación que les devuelva a las provincias su autonomía presupuestaria, la realidad es que al asumir se olvidan rápidamente de las promesas de campaña. Asimismo, ha avanzado el centralismo de los recursos fiscales en cabeza del Estado Nacional de tal manera que actualmente un estudio del economista Juan José Llach estimó que en la recaudación del total de recursos públicos realizada en 2011, al Gobierno federal le correspondió el 84,4 por ciento, mientras que al conjunto de las provincias un 14,2 por ciento y a los municipios, un 1,4 por ciento. Si esta centralización de los recursos se tradujeran al menos en servicios e infraestructura para el desarrollo de las economías regionales, atenuaría tamaño desequilibrio pero ciertamente este no es el caso, al contrario, las economías regionales mantienen desequilibrios históricos y sociales que perduran a pesar del sacrificio de recursos en pos del Estado Nacional, este déficit, por ejemplo, en las economías como la del NOA y el NEA, se puede dimensionar a partir de un solo dato: el costo flete desde el puerto de la Ciudad de Buenos Aires a Shangai o a Róterdam es de 2.000 dólares (unos 9.000 o 10.000 pesos), mientras que el valor del flete de una provincia argentina más allá de los 800 kilómetros, asciende a unos 12.000 pesos para llegar a Buenos Aires, sin mencionar que en los últimos 10 años no se ha desarrollado ni una ruta ó línea ferroviaria que permita una mayor integración del país. Esta injusta distribución de los recursos fiscales se exacerbó durante el gobierno de Cristina Fernández, (es irónico pensar que quién gusta de vociferar su admiración por los caudillos federales como Dorrego, Quiroga o Rosas, se comporte como la mejor aprendiz de Bernardino Rivadavia), ya que la voracidad de la Administración Nacional a costa de la Provincias, ha llevado a una situación que ha obligado a que tres provincias (Córdoba, Santa Fe y Corriente), se decidieran a demandar ante la Corte de Justicia por el esquema de reparto que aplica el gobierno nacional, San Luis fue la iniciadora, a las cuales se puede sumar la Provincia de Buenos Aires donde hay una fuerte presión para que la provincia renuncie al Pacto Fiscal firmado con la Nación en 1992.  La centralización de recursos mencionada no es casualidad, responde a un esquema de poder que gusta de aplicar el ahogo fiscal y financiero como una forma de sofocar cualquier independencia de criterio de las administraciones provinciales, basta ver los debates de las corrientes de pensamiento que apoyan a la Presidente en Carta Abierta, que promueven a través de la Reforma de la Constitución la modificación del artículo 124 de la Constitución Nacional que establece que "corresponde a las provincias el dominio originario de los recursos naturales existentes en sus territorios", argumentando un discurso demagogo de la “universalización de los recursos”, cuando lo que se busca es asegurar una nueva fuente de recursos que no sea compartida por el Estado Nacional con las provincias. Sería interesante que los argentinos revisemos nuestro concepto de Federalismo, no sea que en un futuro no muy lejano situaciones como la de Cataluña, donde el rechazo a discutir la autonomía fiscal, hacen soplar fuerte los vientos de secesión que podrían llevar a Cataluña a convertirse en un nuevo Estado europeo, puedan ser una realidad en nuestro país como consecuencia de un Federalismo que se verifica solamente en los discursos de los políticos que supimos conseguir.

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