Un país donde se anteponga la igualdad a la libertad terminará
sin ninguna de las dos. Milton Friedman (Economista estadounidense).
Desde el
año 2003 se ha difundido en nuestro país de la mano del kirchnerismo,
una revalorización del llamado Estado de Bienestestar, las teorías
keynesianistas reivindicando el papel del Estado como principal agente
económico responsable de asegurar una adecuada redistribución de
ingresos. De la mano de estas teorías el Estado ha avanzado en todas las
aristas de la vida economíca de los argentinos estableciendo reglas,
controles y asumiendo el papel de Estado empresario, lo cual no ha sido
gratis, ya que la presión impositiva para financiar sus actividades es
la mayor de América Latina ya que asciende al 38,9% del PBI (Producto
Bruto Interno: conjunto de bienes y servicios que produce un país),
arriba del 37,4% de Brasil una economía que es cinco veces más grande
que la Argentina. Los defensores del modelo señalarán que esto es
necesario para asegurar la igualdad en la Argentina, pero si uno observa
en que se está gastando se vislumbra que desde el año 2009 hay un
cambio de paradigma en el llamado modelo nacional y popular que se
asemeja más a una “Agencia de Empleo” que a un Estado redistribuidor.
Según un informe de IDESA (www.idesa.org.ar) una organización que se dedica a estudios de políticas para el desarrollo social en nuestro país, los subsidios a empresas estatizadas duplican la asignacion por hijo, empresas
como AYSA, ENARSA y Aeorlíneas Argentinas (sin contar la reciente
nacionalizada YPF S.A.) reciben subsidios de magnitudes crecientes
llegando en el año 2011 a;
-ENARSA: $10.507 millones de pesos.
-AYSA: $3.997 millones de pesos.
-Aerolíneas Argentinas: $3.455 millones de pesos.
En total
el Estado otorgó casi $18.000 millones de pesos en subsidios a estas
empresas, lo cual representó casi el doble de lo que el Estado nacional
asignó a la Asginación Universal por Hijo por el mismo período ($9.300
millones). Al dato
anterior, para poder vislumbrar la falta de coherencia de las políticas
públicas, se agrega el hecho que desde el año 2003, año en que Nestor
Kirchner asumió la presidencia, la plantilla de empleados públicos sumó 919.544 personas, casi 300 empleados públicos por día, según
la Fundación de Investigaciones Latinoamercanas (FIEL), para todo el
período se registra que el empleo privado creció un 21%, en tanto que el
empleo público lo hizo en un 43%.
No es
objetivo de este articulo menoscabar la función indelegable, de un
Estado eficiente que promueva políticas sociales que asegure una
adecuada redistribución de ingresos, y una reducción de la brecha entre
ricos y pobres a través de adecuadas políticas impositiva y también
reivindico la función y la carrera del empleado público, pero cabe
preguntarse ¿es esto lo que se está realizando o el Estado se encuentra
de alguna manera “privatizado” por un grupo que se dice progresista y de
vanguardia, pero que se limita a construir un Estado inútil y costoso
para todos los argentinos?. No es poco.
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