domingo, 30 de diciembre de 2012

El Partido Estado de la Argentina

México (PRI), "es la dictadura camuflada". "Tiene las características de la dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Y de un partido que es inamovible" (Mario Vargas Llosa, escritor).

“Hay un diez por ciento de socialistas, un 30 por ciento de radicales, un cinco por ciento de comunistas”, ennumeraba el tres veces presidente cuanto el periodista y escritor le preguntó: “¿Y peronistas, cuántos?”, a lo que el líder del PJ le respondió: “Peronistas somos todos” (Gral. Juan Domingo Perón, ex – presidente argentino).

En la Argentina desde su vuelta a la democracia el 10 de Diciembre de 1983 el partido justicialista habrá gobernado para el 10 de Diciembre de 2013 cuando se cumpla un nuevo aniversario, tanto en su versión neoliberal o conservadora (menemista) o populista (kirchnerismo), 20 de los 30 años de Democracia. El resultado para un partido o movimiento que se define como “nacional y popular” es cláramente un fracaso al verificarse que en nuestro país actualmente la pobreza, bien medida, alcanza el 25% de la población (entre 10 y 12 millones de habitantes) y la indigencia casí el 10% (4 millones de habitantes), adicionalmente a estas cifras hay que indicar que 3 de cada 10 niños nacen en la pobreza, el déficit habitacional estimado es de más de 3.000.000 de casas y el 60% de la población carece de cloacas, en tanto que cerca del 40% acusa falta de agua potable y gas natural. Todo esto en un marco donde el 45% del PBI argentino se destina al gasto público y la presión fiscal sobre la población económicamente activa es la más alta de América Latina al alcanzar el 37,2% del PBI. La conclusión es obvia un Estado Nacional que absorve gran parte de los recursos generados por sus ciudadanos pero que es un pésimo administrador. Sin embargo los argentinos siguen bregando por un Estado cada vez más intervencionista y regulador, más que preocuparse por el control de los recursos públicos, un ejemplo, en la actual polémica por el déficit energético, la solución que más consenso existe en la ciudadania pasó por estatizar YPF más que por cuestionar la falta de control del estado a las obligaciones que tenían las empresas de invertir en zonas concesionadas.Esta cultura tiene su correlato en las elecciones donde un solo partido, el justicialista, tiene una presencia hegemónica en el país, dado el fracaso del principal partido político opositor con presencia a nivel nacional, la Unión Civica Radical, que si bien tiene una retórica de respeto a las leyes e independencia de los poderes del Estado, es funcional a la concepción del Estado del partido justicialista, esto se vió en el claro apoyo a la nacionalización de las AFJP y de la mencionada petrolera. Por lo tanto, la hegemonía del Partido Justicialista tanto a nivel nacional, provincial e intendencias no es una casualidad, sino que responde a la cultura de los argentinos donde el gasto sin control y el respeto a la ley no son valores fundamentales en la medida que haya un Estado fuerte y un caudillo que administre dicho Estado, mientras sigamos pensando de esta manera las crisis económicas regulares seguirán teniendo cabida al no preocuparnos los ciudadanos en como se genera la riqueza y en qué se utiliza.

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