México
(PRI), "es la dictadura camuflada". "Tiene las características de la
dictadura: la permanencia, no de un hombre, pero sí de un partido. Y de
un partido que es inamovible" (Mario Vargas Llosa, escritor).
“Hay
un diez por ciento de socialistas, un 30 por ciento de radicales, un
cinco por ciento de comunistas”, ennumeraba el tres veces presidente
cuanto el periodista y escritor le preguntó: “¿Y peronistas, cuántos?”, a
lo que el líder del PJ le respondió: “Peronistas somos todos” (Gral.
Juan Domingo Perón, ex – presidente argentino).
En la
Argentina desde su vuelta a la democracia el 10 de Diciembre de 1983 el
partido justicialista habrá gobernado para el 10 de Diciembre de 2013
cuando se cumpla un nuevo aniversario, tanto en su versión neoliberal o
conservadora (menemista) o populista (kirchnerismo), 20 de los 30 años
de Democracia. El resultado para un partido o movimiento que se define
como “nacional y popular” es cláramente un fracaso al verificarse que en
nuestro país actualmente la pobreza, bien medida, alcanza el 25% de la
población (entre 10 y 12 millones de habitantes) y la indigencia casí el
10% (4 millones de habitantes), adicionalmente a estas cifras hay que
indicar que 3 de cada 10 niños nacen en la pobreza, el déficit
habitacional estimado es de más de 3.000.000 de casas y el 60% de la
población carece de cloacas, en tanto que cerca del 40% acusa falta de
agua potable y gas natural. Todo esto en un marco donde el 45% del PBI
argentino se destina al gasto público y la presión fiscal sobre la
población económicamente activa es la más alta de América Latina al
alcanzar el 37,2% del PBI. La conclusión es obvia un Estado Nacional que
absorve gran parte de los recursos generados por sus ciudadanos pero
que es un pésimo administrador. Sin embargo los argentinos siguen
bregando por un Estado cada vez más intervencionista y regulador, más
que preocuparse por el control de los recursos públicos, un ejemplo, en
la actual polémica por el déficit energético, la solución que más
consenso existe en la ciudadania pasó por estatizar YPF más que por
cuestionar la falta de control del estado a las obligaciones que tenían
las empresas de invertir en zonas concesionadas.Esta cultura tiene su
correlato en las elecciones donde un solo partido, el justicialista,
tiene una presencia hegemónica en el país, dado el fracaso del principal
partido político opositor con presencia a nivel nacional, la Unión
Civica Radical, que si bien tiene una retórica de respeto a las leyes e
independencia de los poderes del Estado, es funcional a la concepción
del Estado del partido justicialista, esto se vió en el claro apoyo a la
nacionalización de las AFJP y de la mencionada petrolera. Por lo tanto, la hegemonía del
Partido Justicialista tanto a nivel nacional, provincial e intendencias
no es una casualidad, sino que responde a la cultura de los argentinos
donde el gasto sin control y el respeto a la ley no son valores
fundamentales en la medida que haya un Estado fuerte y un caudillo que
administre dicho Estado, mientras sigamos pensando de esta manera las
crisis económicas regulares seguirán teniendo cabida al no preocuparnos
los ciudadanos en como se genera la riqueza y en qué se utiliza.
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