sábado, 4 de enero de 2014

El Plan Primavera de Cristina



"Se puede ignorar la realidad, pero no se pueden ignorar las consecuencias de ignorar la realidad". Ayn Rand (escritora estadounidense 1905-1982).

En la República Argentina, como si fuera una metáfora borgeana, se verifican escenarios que parecen circulares donde errores del pasado se repiten ya sea por ideología o simplemente por ignorancia y se aplican esquemas y soluciones probadamente inadecuadas, cuyas consecuencias no serán diferentes a las verificadas anteriormente. Este es el caso del reciente “acuerdo de precios” lanzado por las autoridades económicas para combatir una inflación creciente que apunta al 30% anual, que incluye 194 productos de primera necesidad y librería cuyos precios son resultante del consenso entre la Administración Nacional y los representantes de cadenas de Supermercados como una manera de combatir las “expectativas inflacionarias”. Estos congelamientos de precios, aunque las autoridades económicas niegan que lo sea, siempre empiezan con un breve lapso de desaceleración en el alza de los precios para luego reaparecer con mayor velocidad como consecuencia del desabastecimiento que producen ante la falta de incentivos de la oferta por ver disminuida su renta ya que la demanda no se incrementa a mayor velocidad que los costos de producción que no pueden trasladarse al consumidor (salarios, impuesto, transporte, etcétera). Esta película ya la vimos y para mal recuerdo de aquellos que superan los 30 años, parece una recreación del Plan Primavera de la administración alfonsinista donde ante un escenario de:

-       Inflación creciente.
-       Déficit fiscal de las empresas públicas.
-       Déficit cuasi-fiscal fruto del financiamiento del Tesoro Nacional con emisión del Banco Central.
-        
Se lanzó dicho Plan que tenía ciertas similitudes con la política económica actual ya que consistió en; congelamiento de precios, aumento de tarifas de servicios públicos, desdoblamiento cambiario (de hecho hoy ha tres tipos de cambio uno oficial, y dos “de hecho” dólar blue, dólar bolsa), como una manera de reducir el déficit fiscal y la expectativa de inflación pero que adolecía de dos debilidades bien marcadas:

  •  la escasez de divisas y la incertidumbre política.
  • seguía creciendo el déficit cuasi fiscal a raíz que la emisión monetaria, necesaria para financiar el gasto público, que era luego absorbida por el Banco Central de la República Argentina mediante la colocación compulsiva de bonos y encajes a los bancos para retirar el dinero de circulación.

Los Libros de historia indican como terminó el proceso; hiperinflación  que selló el destino del gobierno de Raúl Alfonsín, obligando a un adelantamiento de la entrega de mando 6 meses antes. Cabe mencionar que si bien hay una gran diferencia con el escenario mundial de la década del ochenta dado por el hecho de la firmeza de las cotizaciones de los precios de los productos que exporta Argentina, especialmente la soja no se puede ignorar el creciente desbarajuste de las cuentas públicas, caída de reservas del Banco Central y emisión de moneda para financiar el gasto público que presiona a la suba de los precios y cuya solución no pasa por repetir recetas del pasado.

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