"Se
puede ignorar la realidad, pero no se
pueden ignorar las consecuencias
de ignorar la realidad".
Ayn Rand (escritora estadounidense 1905-1982).
En
la República Argentina, como si fuera una metáfora borgeana, se verifican
escenarios que parecen circulares donde errores del pasado se repiten ya sea
por ideología o simplemente por ignorancia y se aplican esquemas y soluciones
probadamente inadecuadas, cuyas consecuencias no serán diferentes a las
verificadas anteriormente. Este es el caso del reciente “acuerdo de precios”
lanzado por las autoridades económicas para combatir una inflación creciente
que apunta al 30% anual, que incluye 194 productos de primera necesidad y
librería cuyos precios son resultante del consenso entre la Administración
Nacional y los representantes de cadenas de Supermercados como una manera de
combatir las “expectativas inflacionarias”. Estos congelamientos de precios,
aunque las autoridades económicas niegan que lo sea, siempre empiezan con un
breve lapso de desaceleración en el alza de los precios para luego reaparecer
con mayor velocidad como consecuencia del desabastecimiento que producen ante
la falta de incentivos de la oferta por ver disminuida su renta ya que la
demanda no se incrementa a mayor velocidad que los costos de producción que no
pueden trasladarse al consumidor (salarios, impuesto, transporte, etcétera).
Esta película ya la vimos y para mal recuerdo de aquellos que superan los 30
años, parece una recreación del Plan Primavera de la administración alfonsinista
donde ante un escenario de:
-
Inflación
creciente.
-
Déficit
fiscal de las empresas públicas.
-
Déficit
cuasi-fiscal fruto del financiamiento del Tesoro Nacional con emisión del Banco
Central.
-
Se
lanzó dicho Plan que tenía ciertas similitudes con la política económica actual
ya que consistió en; congelamiento de precios, aumento de tarifas de servicios
públicos, desdoblamiento cambiario (de hecho hoy ha tres tipos de cambio uno oficial,
y dos “de hecho” dólar blue, dólar bolsa), como una manera de reducir el
déficit fiscal y la expectativa de inflación pero que adolecía de dos
debilidades bien marcadas:
- la escasez de divisas y la incertidumbre política.
- seguía creciendo el déficit cuasi fiscal a raíz que la emisión monetaria, necesaria para financiar el gasto público, que era luego absorbida por el Banco Central de la República Argentina mediante la colocación compulsiva de bonos y encajes a los bancos para retirar el dinero de circulación.
Los
Libros de historia indican como terminó el proceso;
hiperinflación que selló el destino del
gobierno de Raúl Alfonsín, obligando a un adelantamiento de la entrega de mando
6 meses antes. Cabe mencionar que si bien hay una gran diferencia con el
escenario mundial de la década del ochenta dado por el hecho de la firmeza de
las cotizaciones de los precios de los productos que exporta Argentina,
especialmente la soja no se puede ignorar el creciente desbarajuste de las cuentas
públicas, caída de reservas del Banco Central y emisión de moneda para
financiar el gasto público que presiona a la suba de los precios y cuya
solución no pasa por repetir recetas del pasado.
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