sábado, 29 de diciembre de 2012

Un Estado Inútil

El estado es un inmenso cementerio al que van enterrarse todas las manifestaciones de la vida individual. Mijail Bakunin (1814-1876) Revolucionario ruso.
En Septiembre de 2012 el déficit de las cuentas públicas ascendió a casi $3.000 millones de pesos, a pesar que el Tesoro Nacional recibió casi $ 4.000 millones del Banco Central y del AnSes. Con estas cifras, entre enero y septiembre, y con $ 17.000 millones de “ayudas” del BCRA y ANSeS, el desequilibrio fiscal asciende a $ 16.121 millones, triplicando el déficit de igual período de 2011. Todo esto a pesar que en la Argentina, según la Comisión Económica para América y el Caribe de la Organización Europea para la Cooperación y el Desarrollo, la presión fiscal ascendió al 33,5% del P.B.I (conjunto de bienes y servicios que produce el país), lo cual es un record ya que es la mayor presión fiscal en la historia económica Argentina contemporánea y la mayor de América Latina y fue la que más creció entre 1990-2009 con 15,5 puntos. Esto significa que a pesar de la mayor “voracidad” fiscal del Estado Nacional, seguimos con graves desequilibrios presupuestarios que a su vez, tampoco se traducen en mayores bienes y servicios ya que la infraestructura argentina es la misma que hace diez años, el déficit energético por falta de inversiones se proyecta (a pesar de la nacionalización de YPF) en 14.000 millones de dólares para el 2013 y aún hoy un dato significativo, que es un símbolo del subdesarrollo, el 60% de la población argentina no tiene cloacas y el déficit de viviendas afecta a 3.000.000 de ciudadanos argentinos. Esto habla de por sí que algo mal se está haciendo en la argentina, donde el discurso del Estado Benefactor tiene auge pero más que un Estado Benefactor se ha transformado en un Estado “aspiradora” de recursos que nadie sabe como y en qué se invierte, mientras los argentinos siguen aportando y pagando sus impuestos (se estima que un trabajador en blanco tiene que trabajar 195 días del año para cumplir con los impuestos ) el empleo público ha crecido cinco veces más que la población, reflejando una clara transferencia de ingresos del sector privado a un sector público claramente ineficaz. No es poco.

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