"A
mi juicio, el mejor gobierno es el que deja a la gente más tiempo en paz."
(Walt Whitman, poeta,
ensayista, periodista y humanista estadounidense.
Es
habitual en la actual mandataria castigar y/o descalificar a todo aquél que
piense diferente con adjetivos como “neoliberal”, “conservador”, “monetarista”
como si ello fuera un insulto. No obstante ello, en este año podemos observar
como el discurso pretendidamente keynesiano (por lo que el cristinismo entiende
de Keynes cuyas ideas estaban muy lejos de lo que actualmente se hace en
materia económica, el economista inglés nunca renegó del equilibrio fiscal por
ejemplo, ni del capitalismo o de la iniciativa privada como fuente de
generación de riqueza) se da de bruces con la realidad y hoy está aplicando un
ajuste, en parte, típicamente liberal para contener una inflación real (no la
fantasía del IndeK) del 25% anual, veamos;
1) En el año se ha aumentado el ritmo de
devaluación nominal del dólar frente al peso a una tasa del 20% anual (se estima un dólar a
5,80 para fin de 2013) para licuar el extraordinario gasto público del Sector
Público que asciende actualmente a la friolera suma de 590.000 millones de pesos.
Esto es característico de la teoría neoliberal, reducir el peso del gasto en
pesos devaluando la moneda, claro que tiene una consecuencia, el traslado de
ingresos de los que ganan en pesos (asalariado) a lo que ganan en dólares
(sector exportador ejemplo: pool sojero) y de paso reducen el peso del salario
en la estructura productiva, ya que los convenios colectivos cerrados no
cierran al mismo ritmo devaluatorio.
2) Incremento de la recaudación en base a
la no actualización de los mínimos imponibles, cuya consecuencia es que
actualmente un trabajador argentino dejara durante el 2012 al Fisco 6(seis) de
cada 12 (doce) sueldos. Hoy la presión fiscal está en la más alta de la
historia económica argentina ascendiendo al 36,9% del PBI. Otra cifra
contundente está dada por el hecho de que cada 100 pesos que aumentó el PBI
(conjunto de bienes y servicios producidos por el país) 52 fueron para
financiar el Estado Nacional en la última década. Con esto deberíamos tener
seguridad, salud, y educación de los niveles de los países nórdicos de Europa.
3) Incremento de precios de combustibles
(40% acumulado en el año en YPF empresa formadora de precios) y pendiente
tarifas eléctricas (seguramente luego de la estatización de Edenor y Edesur).
En
conclusión el gobierno nacional está aplicando de a poco (como al sapo que lo
hierve en agua) un típico ajuste neoliberal, como consecuencia del déficit
fiscal que ya subió este año que termina en un 75% totalizando un rojo de
55.000 millones de pesos que ya no puede financiar como lo viene haciendo con
emisión monetaria (creció entre el 35 y 40%) dado que al no aumentar la
inversión (este año ha caído 7%) y por lo tanto no ampliar la oferta de bienes
y servicios, la satisfacción de la demanda artificial creada por imprimir billetes,
el ajuste se da por el efecto precio resultando en la inflación que tenemos.
Las consecuencias de convivir con la inflación como fuente de recursos
(impuesto inflacionario) para financiar el déficit es el estancamiento de la
economía (este año solamente se crecería tomando el INDEK un 2%) y el aumento
de la pobreza (bien medida), raro progresismo el que profesa la presidente.
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